Una vez aterricé en esta hermosa casa, la cual va a hacer mi hogar por un año, he decir que perdí la noción del tiempo. El tiempo se esfumó sin más y sin darme cuenta hoy ha acabado el segundo fin de semana con mi familia. La primera impresión he decir que ha sido MUY BUENA en letras mayúsculas.
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Es la primera sensación que sentí hablando literalmente. Cosas como acabar en el salón cuando en realidad quería ir a la cocina. Descubrir cada día a a donde va una puerta de la casa. Entonces llegó ir a trompicones por todos lados. ¿Dónde se encienden las luces?
Aprendiendo a usar electrodomésticos y cosas automáticas
Por muy increíble que os parezca ni siquiera sabía como cerrar la puerta del coche. ¡Tienen un botón en la puerta para ello! o dándole un tirón al manillar y por arte de magia se cierra sola. Cosas tan básicas como poner a funcionar el microondas fue otra odisea ¿Para qué sirven tantos botones? Tampoco os sorprendáis si os digo que no sabía como funcionaba el interruptor de la luz de mi habitación. No sabéis como mola esa palanca que tienen para subir y bajar la potencia de la luz o el botón del ventilador. Apasionante.
Memorizando hasta el último detalle
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Fuente: www.educadoresdigitales.org |
El lunes comenzó realmente mi trabajo como Au Pair. Yo he tenido la suerte, como ya os he comentado, de que la anterior Au Pair está conmigo unos 15 días para enseñarme todo. Y no sabéis cuan agradecida estoy, pues con el bloc de notas del móvil abierto me dispuse a apuntar hasta el más mínimo detalle. Lo hice con el móvil porque siempre lo tenemos con nosotras y es más fácil que estar buscando una libreta. Horarios, días de hacer la colada, comidas, rutina de la siesta, rutina para dormir, baño, pañales, canales de televisión de las niñas, maletas del día de la guardería, bolsos de fin de semana... absolutamente todo apuntando para no olvidar nada. Aunque ya he olvidado algunas cosas y aprendido de mis errores.